incremento de las multas por conducir bebido

Incremento de las multas por conducir bebido

El Consejo de Ministros aprobó el pasado 26 de julio un anteproyecto de ley para modificar parcialmente la ley de tráfico e introducir un incremento de las multas por conducir bebido.

incremento de multas por alcohol y drogasEste incremento es solo una de las reformas introducidas, además de dicha reforma se incluyen otra serie de medidas como por ejemplo la obligatoriedad del uso del casco en menores de 18 años que vayan en bicicleta por cualquier tipo de vía; y se mantiene la obligatoriedad para mayores de 18 años que circulen en bicicleta por vías interurbanas.

En cuanto al alcohol y las drogas al volante, especialmente el tema de las drogas, se han introducido como respuesta al extraordinario incremento en la presencia de estas sustancias en los controles de detección en los últimos años. Se han alzado muchas voces críticas en contra de este incremento de la cuantía de las multas por conducir bebido, principalmente critican su carácter aparentemente recaudatorio. El Gobierno alega que el alcohol, y sobre todo las drogas últimamente, se están convirtiendo en un problema grave para la seguridad vial.

En este sentido la nueva normativa distingue entre la regulación administrativo-sancionadora, que castiga la mera presencia de drogas en el organismo del conductor; del tipo penal que tipifica la influencia de las drogas en la conducción (artículo 379.2 del Código Penal. También se recoge por primera vez el método de detección de este tipo de sustancias, método que ya estaba previsto en la Ley de Enjuiciamiento Criminal y que se ha demostrado jurídicamente seguro, viable policialmente y poco intrusivo para el ciudadano, consistente en la extracción de una muestra salival mediante dispositivo autorizado y su posterior análisis.

El consenso es mucho mayor en el tema de las drogas, sin embargo en el tema del alcohol, el incremento de la cuantía de las multas ha despertado las sospechas de un posible afán recaudatorio detrás de esta subida, evidentemente, tanto si existe como si no, es muy difícil demostrar dicho afán teniendo en cuenta el incremento que ha habido ya que, por lo general, la línea que separa el afán recaudatorio de la búsqueda de una mayor seguridad vial es extremadamente fina. Así, las multas por conducir con una tasa de alcoholemia superior a la establecida o en presencia de drogas pasará de los 500 euros actuales a los 1.000 euros.

Es evidente que detrás de muchos accidentes están factores como el exceso de velocidad, exceso de confianza, drogas y alcohol, nadie puede dudar de esto; sin embargo, los niveles de alcoholemia permitidos en la actualidad son tan bajos, y la tolerancia de cada persona es tan diferente, que se corre el riesgo de convertir esta norma en injusta, ya que una tasa de alcoholemia de 0,30 no afecta a la conducción en la misma medida a un varón de 100 kilos de peso y 190 cm de estatura, que a una mujer de 47 kilos de peso y 150 cm de estatura, por lo tanto, excederse de la tasa de alcoholemia permitida no puede suponer el ir “bebido” conduciendo, entendiendo por “bebido” una grave perturbación de las facultades psicomotrices que provoca una conducción manifiestamente temeraria e imprudente, es por esto que las voces críticas de esta reforma denuncian un posible afán recaudatorio, ya que con los límites actuales es extremadamente fácil excederse de la tasa de alcoholemia permitida.

Otra de las novedades muy criticadas es la de la prohibición del uso de detectores de radares, de forma que si se detectan puede incurrirse en sanción administrativa con pérdida de puntos incluida, además se regula la inclusión de radares de tramo en nuestras carreteras, tras haber probado con éxito su efectividad. Medida controvertida esta pues aunque es cierto que el exceso de velocidad está detrás de muchos accidentes, no es menos cierto también que muchos radares están situados en zonas donde un moderado exceso de velocidad (respecto de la máxima permitida), no supone un aumento de la peligrosidad, hablamos de tramos de autovía de varios carriles en perfecto estado y en línea recta; mientras que en carreteras secundarias, en mal estado, de doble sentido y poco iluminadas durante la noche, no hay ningún radar que controle el exceso de velocidad, siendo además este tipo de carreteras las que más accidentes generan.

Junto a estas, se han introducido medidas de seguridad respecto a los conductores y ocupantes de los vehículos, de manera que los ocupantes menores de edad podrían ocupar los asientos delanteros o traseros en función de su talla. Esta medida aún debe ser desarrollada con posterioridad por el Reglamento General de Circulación. Esta medida responde a la necesidad de adaptarse al futuro Reglamento General de Circulación que prepara el Gobierno Central de la Unión Europea, en función de los avances que se vayan produciendo en materia de seguridad.

También se introducen medidas relativas a las obras que se vayan a realizar en las vías, debiendo comunicarlas previamente a las autoridades de gestión y regulación del tráfico; inmovilización de vehículos de clase D (autobús) o C (Camión) conducidos sin el correspondiente permiso; o circular con un vehículo que va perdiendo la carga por la vía debido a un mal acondicionamiento y poniendo en peligro a los demás conductores. Todo esto supondrá sanciones más graves con la nueva regulación.

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